El TSJ de Madrid desestima la demanda ecologista de suspender el desdoblamiento de la M-501
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha desestimado la petición de las asociaciones CODA y Ecologistas en Acción de paralización del proyecto y las obras de desdoblamiento de la M-501 (carretera de los pantanos), al considerar que “no ha lugar” a su suspensión.
El auto del TSJM está fechado el 7 de abril de 2006 y, además del presidente de la sala, lo suscriben siete magistrados, uno de los cuales, José Luis Quesada Varea, ha emitido un voto particular en el que entiende que en el desdoblamiento de la M-501 “concurren todos y cada uno de los requisitos” para ordenar la suspensión cautelar del procedimiento.
La resolución, contra la que cabe recurso de súplica, se basa en que la sala considera “acreditado” el interés público del proyecto aprobado por la Comunidad de Madrid para el desdoblamiento de la carretera de los pantanos y en que los ayuntamientos afectados también lo consideran “imprescindible”.
Asimismo, el TSJM considera “clara” que existe peligrosidad y “elevada siniestralidad” en el trazado actual de la M-501 y que las frecuentes “congestiones de tráfico” que soporta esta vía “superan claramente las cifras a partir de la cuales resulta necesaria una duplicación de calzadas”.
Estas circunstancias, continúa la Sala, “generan graves consecuencias para el medio ambiente” derivadas de la “contaminación, del ruido y de la polución” que, estima, se solucionarán con las medidas del Plan de Integración Ambiental previstas por el Gobierno regional que, además, representan el 25% de la inversión y serán favorables para una zona “necesitada de una alta protección”.
Por todo ello, los magistrados del TSJM desestiman la demanda de los ecologistas, a excepción del voto particular de José Luis Quesada Varea, para quien resultaría “particularmente justificado” que se adoptara “la medida cautelar de suspensión de la ejecución del acto administrativo” del desdoblamiento.
A su juicio, esta suspensión sería acertada dado que, afirma, la ejecución del desdoblamiento “ha de desembocar en el sacrificio definitivo e irreparable de valores ambientales de la entidad e importancia de los que aquí se hallan en juego”.